Durante años vendimos en un marketplace. Cuando cerró sus operaciones en Chile y Colombia, perdimos el contacto con nuestros clientes de un día para otro: ni un correo, ni un teléfono, ni una forma de avisarles.
Nos tomó meses volver a encontrarlos, uno por uno. Cuando lo logramos, tuvimos claro que no podía volver a pasar.
Tinko nace de ahí: la misma gente de siempre, ahora en una casa propia. Un sitio con una dirección fija, donde nos puedes encontrar sin depender de nadie.
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